De intercambio en la Di Tella
Tal vez les han visto esperando el elevador en grupo, charlando sobre su último viaje a Mendoza...O les has oído lamentarse de los precios de la cafetería. Hablan inglés, danés, francés, japonés, y hacen lo que pueden para colocar un « vos » y un « ¡Che! » en sus conversaciones. Extrañas criaturas de paso en la Di Tella, los estudiantes de intercambio te cuentan un poco mas de sus historias, y de sus encuentros con la cultura argentina.

Mathias, 22 años, de Dinamarca
Alto chico de pelo castaño, Mathias no es gran hablador. Sin embargo, en pocos segundos se nota que su castellano tiene algo diferente de sus compañeros. Un acento familiar, argentino. Fruto de un encuentro amoroso en Barcelona entre una mujer danesa y un hombre bonaerense, fue criado en un ambiente europeo. Sin embargo, hace unos años, decidió cruzar el Atlántico, para explorar a sus orígenes y conocer a su familia paternal. "Quería aprender más sobre la historia de Argentina, y sobre todo mejorar mi español", explica el más sudamericano de los hermanos de la familia. "Después del secundario, tomé un año sabático, y vine a vivir unos meses a Balcarse, para conocer por primera vez a mi abuelo". Pensando en su destino de intercambio, el estudiante de la Copenhague Business School sintió la necesidad de volver a explorar otra parte de un país al cual desde ahora pertenecía. Y aquí está, manejando su vida en Buenos Aires con la tranquilidad habitual de los locales.
Nuria, 20 años, de España
Barcelonesa apasionada, Nuria no tiene pelos en la lengua evocando sus posiciones políticas y la exigencia de justicia social que la anima. Sin vacilar un segundo, aceptó con entusiasmo contestar a cualquiera de mis preguntas. Así empezó : "Me cautiva la historia indígena de América Latina y estoy muy preocupada por la situación de rechazo actual, y las desigualdades que sufren esas comunidades." Buenos Aires Capital no era su primera elección como tal, sino más una manera de tranquilizar a su familia : "Elegí esta ciudad como una puerta de entrada al continente latinoamericano, y a sus raíces indígenas.", añade. Como lo había previsto, la estudiante de Ciencia Política no fue encantada por los barrios distinguidos, como Palermo donde ella misma vive. Sin embargo se siente mucho mas cómoda en lugares como San Telmo, que cualifica de más "obreros". Comprometida contra la exclusión social en su tiempo libre, se junto al equipo voluntario de Acción Solidaria de la UTDT, y cada miércoles, ayuda a los alumnos de la Villa 31 a hacer sus deberes. "Una experiencia super chula !", como se dice del otro lado del Atlántico.

El choque cultural desde el punto de vista anglosajón

Alyson, 20 años, de los Estados Unidos
Excelente tanto en la cancha de fútbol como en la clase de matemáticas aplicadas, la nativa de Chicago decidió consagrar un semestre a la experimentación de algo diferente. Empezando por la elección de la destinación, no dudó mucho : "Tengo varios amigos que recorrieron América Latina, y todos destacaron Argentina como un país especial, el que más extrañaban". Mas allá de esa incentiva, "quería ir a un lugar donde iba a sentirme bastante incomoda al principio. Pienso que es importante volver a experimentar incomodidad de vez en cuando, para abrirse de nuevo al mundo : a visiones diferentes, nuevas personas...", declara la alumna de Brown University. En ese espíritu, se registró al programa especial CASA, diseñado para los estudiantes americanos de la Costa Noroeste, y que les permite seguir cursos en la Di Tella, pero también en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de las Artes. A pesar de todos estos cambios, parece que la vida porteña no le causa ninguna dificultad : después de diez semanas, nunca la vi caminando sin su sonrisa y su alegría contagiosas. "Me encanta la cultura del café, de poder quedarme horas charlando o trabajando !", se exclama. Y si reconoce que la falta de organización la molesta a veces, lo ve como un nuevo desafío personal : "mi objetivo es acostumbrarme a eso, porque vine también para mejorar mi paciencia", concluye.
Alyson, 67 años, de Inglaterra
Decana de los alumnos de intercambio, a los 67 años Alyson se enfrentó a un nuevo reto : realizó su sueño de ir a estudiar en otro país durante un ano. "Cuando era joven, no tuve la oportunidad de estudiar, y trabajé toda mi vida como secretaria en un bufete de abogados", explica la señora. "Un día, decidí ir a la universidad, y empecé un Bachelor en traducción española en la Westminster University en Londres". Consciente de la dificultad que le esperaba acá en Buenos Aires, Alyson confiesa que el choque cultural es mucho más fuerte de lo que había imaginado. "Por el momento, estoy bastante decepcionada de mi experiencia en Argentina. No estaba preparada a tal desorganización, y hay muchas cosas que me molestan en mi vida cotidiana...El tamaño de la ciudad, el desorden del trafico, el método de algunos de mis profesores...". Si ya está pensando en soluciones para sobrepasar rápidamente este contratiempo, Alyson cuestiona una leyenda unánimemente propagada : todos los intercambios no son sinónimos de El Dorado.

Mirada cruzada : un argentino ditelliano en Francia. Federico, 21 años, de Argentina
Estudiante de cuarto año en Relaciones Internacionales, Federico aprovechó el pasado semestre para estudiar en Sciences Po, vivir en Paris y recorrer toda Europa. El estudiante nativo de Bahia Blanca ya pasó por todas las fases emocionales que constituyen el intercambio, y al recordarlo, tiene un solo consejo para sus compañeros : "Es una experiencia que vivir, sin duda alguna !". Al principio, una motivación simple : "quería mejorar mi dominio del francés". Y seis meses después, una conclusión que también lo es : "El intercambio sobrepasó mis expectativas". Mirando atrás, Federico sigue "Es una gran oportunidad para conocer gente de todos lados. Tuve también unas desilusiones vinculadas a la cultura francesa, añade, lúcido. Los Parisinos no prestan mucha atención a los internacionales. En este sentido, la sociedad argentina me parece más inclusiva". Finalmente, concluye : "Ahora me siento un poco mas consciente de lo que significa ser extranjero. El intercambio te abre mucho la cabeza".
"Entusiasmo, iniciativa y espontaneidad" son los tres ingredientes para un optimo intercambio, segun Federico
Convenios y Destinos : las cifra claves del intercambio en UTDT
El intercambio es definitivamente un proyecto de moda en la UTDT. La proporción de estudiantes acogidos y enviados aumentó notablemente en los últimos años, en paralelo al crecimiento de la universidad (apertura de los programas de Ciencias Sociales y Administración de Empresa hace 5 años). En los últimos 10 años, los estudiantes extranjeros de intercambio en la Di Tella crecieron un 76%, mientras las salidas al extranjero de los argentinos incrementaron drásticamente, un 150%. Sobre todo, la diferencia entre los estudiantes viniendo a Buenos Aires (198 en 2017) y los argentinos saliendo (125) va a disminuir considerablemente: sólo para el primer semestre de 2018, ya son 141 alumnos porteños que se inscribieron al programa de intercambio.
Cada año, la mayoría de los estudiantes extranjeros vienen de Europa, continente donde la UTDT tiene la mayoría de sus convenios. Este segundo semestre 2017, las nacionalidades más representadas entre los 135 alumnos son los italianos y los franceses, seguidos por los americanos. Actualmente, la UTDT tiene también convenios con 21 otros países que son Alemania, Reino Unido, Noruega, Finlandia, Polonia, República Checa, Austria, Bélgica, Hungría, Suiza, España, Portugal, Lituania, Chile, Uruguay, Colombia, Canadá, Australia, China y Japón. Siguiendo esa tendencia, los estudiantes argentinos prefieren irse a Europa, para poder recorrer otros países cercanos, pero Canadá y Asia se convierten también en destinos populares.

Análisis psicologica de la criatura intercambista, por Tatiana Cuadra, coordinadora de los programas de intercambio.
Estudiante de administración en la UBA, Tatiana Cuadra raramente deja su oficina en la UTDT, donde los estudiantes internacionales desfilan cada día con preguntas de todo tipo. Desde que empezó hace 3 años, conoció a mas de mil jóvenes perdidos, aprendió todos sus nombres y ahora tiene una visión bastante clara del camino concreto y psicológico que siguen sus "protegidos".
¿Como describirías las diferentes etapas por las que pasan los estudiantes de intercambio?
Es un proceso muy individual, y varia entre los alumnos. Pero de manera general, el choque cultural ocurre después de un mes. Sigue un periodo de adaptación. Y después de seis meses, no quieren volver a sus países, sino quedarse en Argentina ! No obstante, puedo notar una diferencia con los que se quedan un año : aprovechan mucho la experiencia, pero al final, están contentos de volverse. Sienten que acabaron un ciclo, que vivieron acá todo lo que habían viniendo a buscar".
¿Tendrías un consejo para los estudiantes argentinos que quieren irse de intercambio?
Un consejo sería irse solo, o al menos no irse con un grupo. Puedo ver que la experiencia de los internacionales es diferente si ya conocen otros alumnos cuando llegan. Si vienen solos, se integran mas rápidamente, y hacen más amigos de otros países. Sobre todo, el punto esencial es de considerar a todos los países, aunque no sean los mas "turísticos". Un intercambio es definitivamente no "donde te vayas, sino como lo vivís".
